20 de Agosto de 2018

El nuevo canto de las sirenas: ¡cuidado con los algoritmos!

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Por Gabriel Schwartz. Las enormes posibilidades de obtener datos de todo tipo y el constante aumento de la capacidad para procesarlos generan un cocktail que seduce a todas las industrias. También al mercado laboral.

¿Son todas ventajas? O ¿estaremos ilusionándonos?

Para quienes nos dedicamos a encontrar y seleccionar personas para trabajar en las empresas no nos sorprende recibir, por parte de nuestros clientes, requerimientos extensos y detallados de las características que esperan de un candidato – las conocidas “descripciones de puesto” – y encontrarnos con que, cuando presentamos postulantes que cumplen con todas las aptitudes solicitadas, no encajen con lo que el cliente esperaba.

Es más, estamos acostumbrados a que las selecciones se definan por pequeños aspectos que no especificados en ninguna lista de competencias y que, finalmente, son los que inclinan la balanza por uno u otro candidato.

Sin embargo, aún sabiendo “cómo funciona” la selección de personal, estoy tentado de investigar los datos de los colaboradores incorporados por mis clientes, encontrar patrones y “saber” cuáles son los candidatos que mejor “fit” tendrán.

Me jacto de saber – porque conozco a la empresa, digo – si tal postulante tiene o no, posibilidades de hacer una buena gestión. Pero - es lógico pensarlo - las estadísticas me darían mucho más precisión.

Probablemente no haya hecho este proceso porque no tengo tantas búsquedas como para que valga la pena invertir energía y recursos, tengo que ser sincero conmigo mismo : ) Pero ya hay empresas que sí lo hacen, sobre todo las que tienen muchas incorporaciones mensuales y quieren optimizar el proceso de selección con filtros que les ahorren tiempo y esfuerzo.

¿Hasta qué punto tendrán éxito?

Sobre las recomendaciones customizadas, Netflix y los podcast

El verano es un momento para ponerse al día con información o temas culturales que, durante el año, no tenemos tiempo de dedicarle atención. Suelo irme de viaje y trato de estar, cada vez, más liviano de equipaje así que me decidí y me compré un Kindle.

Me resultó muy práctico para llevarlo de vacaciones y lo aproveché para leer algunos libros que tenía pendientes. La aplicación me llenó de sugerencias y, seguramente, leeré alguno de ellos. Estoy conforme con la compra pero algo desilusionado porque creí que el catálogo sería más completo.

Muchos títulos que busqué no los encontré pero sí pude ubicar algunos que no están disponibles en papel, bastante actuales. Supongo que, como cualquier libro, no todos están en todas las librerías…

El “Big Data” me sugiere lo que tiene disponible pero es indispensable que yo, también, busque.

También, vi varias películas de las que pasan en los vuelos. Una de ellas – Professor Marston and the Wonder Women (existe la versión en español) – me interesó y no llegué a terminarla (el avión aterrizó 20 minutos antes del final). Ya de vuelta, la traté de encontrar en Netflix y no lo conseguí. Muchas de las que busco, no están.

Probablemente tenga que intentar en otras plataformas o dé con ellas de una manera “menos tradicional” (acepto sugerencias). La plataforma, también, me propone cientos de films que aseguran que me gustarán, pero pocos me convencen.

Escuché algunos podcasts. También este medio “sabe” a través de preguntas o consultas qué contenidos nos pueden interesar. Parecen ser evidentes los beneficios de saber quién va a hablar, cuándo y hasta el tema que comentará. La red está llena de comentarios sobre lo ventajoso que resulta poder acceder a quien nos interese y en el momento que nos resulta útil. Y hay hasta quienes vaticinan el fin de la TV abierta y de la radio, próximamente!

Esta ola de customización parece imparable y – lo que me llama la atención – poco cuestionada. Nos sugieren hoteles, restaurantes, sitios para ir de vacaciones, ropa, música, autos, artículos de pesca, geles íntimos, computadoras, las mejores promociones de las tarjetas de crédito...la lista podría ser interminable. Ya debe existir un algoritmo para descubrir qué rubro no está del todo abarcado por este tsunami estadístico.

Pareciera que nos olvidamos que viajar, ir a comer, escuchar la radio o ver una película es una oportunidad para sorprenderse y aprender. En general, prefiero sintonizar una emisora y no saber qué es lo que me van a decir o qué canción pasarán. Incluso, cambiar cada tanto. Me gusta ir a lugares nuevos aunque haya aspectos que creo tener previstos y que supongo que me interesan. Ni hablar de viajar en sí mismo y el placer de conocer gente que no me imaginaba que podría cruzarme.

El “algoritmo que permite saber lo que uno quiere” tiene un límite y cada uno sabrá dónde ponerlo. Las sugerencias no son desinteresadas y si no nos damos espacio para salir de este círculo que se retroalimenta a sí mismo, nos estancaremos.

Selección a la carta, Tinder y los casamientos

Las fórmulas de Tinder nunca serán tan exactas como para asegurar una relación perfecta. Las matemáticas o las estadísticas no pueden decirnos qué hacer, nosotros somos quienes las inventamos para tratar de poner orden. Tal como pasa con Internet y los robots, tenemos la responsabilidad de aplicarlas y hacer un buen uso de la herramienta que creamos.

Nuestros clientes podrían beneficiarse si descubrimos los patrones con los que se manejan al contratar nuevos recursos. Optimizaremos los medios para reclutar, entrevistar y seleccionar. Pero debemos tener cuidado: lo más rico de los vínculos humanos no está en que la persona que elegimos sea exactamente lo que necesitamos, sino en la relación que se construye y que genera resultados que no esperábamos.

Los puestos de trabajo pueden estar increíble y detalladamente descriptos, las personas que seleccionemos pueden cumplir con todos los requisitos de la descripción pero el verdadero valor que aportará estará dado por la interacción entre el colaborador y la empresa, “es la persona la que termina haciendo al puesto”. Le aportan su creatividad y su impronta y terminan incluyendo tareas o decisiones que no existían en la descripción original.

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Seleccionar, elegir, decidir, tiene un riesgo y el premio es el trabajo en conjunto. No hay manera de prever completamente que la relación será exitosa. Seguramente aportará aspectos inesperados y otros que se esperaban, no se cumplirán. Y quizás, esos, no sea tan relevantes.

Creemos que sabemos lo que queremos pero, cuando surge algo nuevo e imprevisto que nos aporta y enriquece, nos damos cuenta que lo que creíamos indispensable no es tan relevante. Y se nos abre un camino por recorrer.

No sabemos exactamente qué necesitamos (¡por suerte para los psicólogos!)

Probablemente algún lector adelantado y lógico estará pensando que la Inteligencia Artificial será tan precisa que podrá sugerirnos soluciones alternativas, al estilo del pensamiento lateral de Del Bono. Y es cierto, sucederá.

Sin embargo, no me imagino a “mi” Alexa o a ”mi” Siri proponiéndome, con su español neutro,: “no le preste más atención a los datos estadísticos, déjese llevar por su intuición o por lo que siente”.

¡Recalculando!

 

Gabriel Schwartz es Licenciado en Psicología

Cuenta con más de 25 años de experiencia en el área clínica y laboral. Fue Director de Activa Personal S.A., una de las empresas líderes en selección de recursos humanos y prestación de servicios eventuales, desde 1990 hasta 1997.

Lideró la fusión de la compañía con Gelre Servicios Empresarios S.A. - Companía Multinacional, de origen brasileño, la de mayor facturación en América Latina en su rubro - y asumí la posición de Gerente Comercial y Operativo de la nueva organización, para Argentina, hasta el año 1999. 
Ese año inicio su proyecto relacionado a servicios de consultoría, evaluación, selección, coaching e intervenciones en psicología organizacional.

En el ámbito académico, se desempeñó como docente concursado de las asignaturas Psicología General, Psicología Evolutiva y Psicología Clínica, en la Universidad de La Plata, de Psicología del Trabajo, en UADE y como Coordinador Docente de las asignaturas de Psicología del Trabajo y Selección de Personal y Psicodiagnóstico Laboral en la Universidad de Belgrano.

Colabora con notas periodísticas en medios especializados, publica habitualmente en LinkedIn y gestiona el blog

www.psicologiaparaempresas.blogspot.com
www.psicologialaboral.com

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