21 de Noviembre de 2017

Diseño sustentable, experimental, genderless y fashion

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Por Jacqueline Jones. El Diseño Sustentable y fashion se halla en auge y no solo en el diseño de indumentaria.

A medida que este concepto viene gestándose en el mundo, se está convirtiendo en un movimiento que levanta su bandera en contra del sistema, en la manera de producir o fabricar cualquier objeto de diseño.

Tiene sus raíces en los principios de Trazabilidad, que versa sobre “cómo y en qué” condiciones es producido; en el Cruelty free, que evita utilización de materiales animales o que impliquen su daño; y en el principio Sustentable, que consiste en elegir materiales reciclables, cueros ecológicos, yute, lino, pieles sintéticas, maderas reforestadas…

Este nuevo paradigma tiene en cuenta todo lo que afecta a cada etapa del proceso, desde las condiciones laborales de los trabajadores que lo fabrican, hasta el material con el que se confeccionan.

Es decir que se hace énfasis en ir por el camino Sustentable, algo que moviliza a los grupos de diseñadores emergentes, que entre sus creaciones imponen por ejemplo envases con papeles reciclados y semillas, que una vez que se usan, pueden ser plantados y no generar residuos.

En Argentina, esta tendencia se ha hecho muy consciente pero no se aplica lo suficiente.

Ya son cada vez quienes cultivan una pequeña huerta en sus casas dejando de consumir productos envasados de los supermercados.

Hoy se vuelve a todo lo que engloba no solo al cuidado ambiental sino también social, se está revalorando la cultura de nuestros orígenes, de nuestros abuelos, los inmigrantes, el contacto con la tierra, el regreso de las herramientas, el volver a ser artesanos, trabajar con convicciones, ideales con una dosis de rebeldía ante lo impuesto y establecido.

Una muestra de estos conceptos se ve reflejado en la industria de la indumentaria, donde se despliegan en su mayoría con diseños de formas finas y calmadas, asimétricas holgadas, camisas largas, overoles, pantalones todo de vanguardia, dando lugar a un tipo de diseño que se lo conoce como genero neutro.

Mediante este método se elaboran prendas con algodón orgánico, y sirve tanto para hombre como para mujer, lo que se transforma en otra manera de unir los sexos, toda una tendencia en la industria local.

La paleta de colores es acotada va de los grises a rosados, con algún azul entre medio.

Dicha paleta de colores también es orgánica, y forma parte del nuevo concepto de diseño experimental, a partir de pruebas y errores, mediante los cuales se van descubriendo diferentes tintes que nacen de la utilización de vegetales, frutas o elementos de la naturaleza.

Se experimenta con diversos residuos para comprobar que pigmentos dan, recolectando agua de lluvia o secándolos al sol, rosa es agua de remolacha, amarillo son pieles de cebolla, gris agua de porotos, y azul con repollo colorado.

El gran problema en la industria textil orgánica son los colores, por eso se comenzó con la experimentación, casi a modo de laboratorio.

A esta nueva consciencia se lo llama movimiento craftivista, dentro de un movimiento global que se conoce como craftivismo, el cual se enfoca en la autogestión y en generar redes de consumo que van más allá del dinero.

Otra tendencia es el diseño vintage, que rescata retazos de telas nacionales de distintas épocas para armar colecciones que se componen de prendas únicas.

Se producen prendas únicas con textiles que ya no se fabrican, a las cuales se le suman algunas prendas u accesorios que sean genderless (unisex), que consiste en punto de unificación y equidad frente a la ropa. Se busca que sean atemporales y que no sean prendas descartables.

Priorizan que los consumidores quieran tener prendas que les duren toda la vida, como es el caso de la marca Chica Chico, cuya premisa es: como poseer algo muy valioso, que necesita ser cuidado y valorado para que permanezca en el tiempo como las telas y el diseño.

Esto también demuestra que paralelamente se halla una ansiedad de cambio en el consumo, que demandará prendas que sean pensadas, de calidad, hechas con tiempo y sin noción de masividad.

Por otro lado, también se hará notar la inclusión del consumidor en las marcas, diseñando para las tiendas indirectamente como un juego, elige colores, formas, y el producto se fabrica bajo esas premisas.

Todo esto implica un cambio en el pensamiento, a la hora de consumir y entender el diseño, de allí el cambio en el comportamiento en su forma de elección, siendo más consciente en el momento de comprar algo, se interioriza sobre su origen, si es natural y por quien fue confeccionado.

Este nuevo giro del consumo hace que se planteen estas cuestiones, cuando nunca antes se había hecho.

Lic.Jacqueline Jones

info@cgroup.com.ar - www.jacquelinejones.com.ar

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