16 de Octubre de 2018

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CONVERSACIONES DIFÍCILES

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Por Horacio Bellotti. Intentar razonar con alguien que no quiere serlo puede no ser frustrante si podemos descender la “escalera verbal”.

Recordá que cuánto más conocés a tu interlocutor, más herramientas tenés para lograr el propósito. ¿Y cuál es el propósito? Que no te haga daño. ¿Cómo? despersonalizando el conflicto.

Cuando nos enfrentamos a alguien violento en sus palabras, modos, tono y lenguaje corporal, la parte de nuestro cerebro vinculada con (peleá – corré – congelate) se activa. Esa parte del cerebro no distingue entre un perro que está por morderte o tu jefe que tiene un mal día.Hablamos de una serie de hábitos que podemos ir sumando hasta que, algunos con más éxito que otros, ya formen parte de tu toolkit.

Escucha. Todos quieren ser escuchados y no habrá progreso en tanto eso no ocurra. El otro tiene que soltar lo que trae. Y mientras habla escuchá con atención a lo que dice, no uses ese tiempo para pensar tu defensa o tu respuesta. Lo que el otro dice proviene de él, por lo tanto no es tuyo, no lo tomes, y sobre todo no te victimices, no es contra vos sino contra él mismo. Su enojo es con él mismo, porque él mismo permitió que algo se quebrara y como no sabe cómo repararlo prefiere responsabilizar a otros.

En calma. ¿Difícil? Sí, mucho. Es fácil engancharse en el fragor de la lucha como un “cat fight”.

Respirá y seguí respirando despacio, muy despacio y profundo y concentrándote en que el flujo de aire no se interrumpa. Tu cerebro necesita eso y nada más. Por ahora, escuchar para entender y respirar despacio. So far so good.

Mejor no emitir juicios de valor. No sabés qué infierno está viviendo el otro, o si solo trae basura que quiere tirar, o embarrar la cancha. Lo cierto es que si alguien está siendo irrazonable es porque seguro siente algún tipo de miedo o vulnerabilidad. Aunque cueste, reflejá respeto. Si te comportás como él, aumentás la virulencia y es poco productivo. Lo que buscás es otra cosa. Hay
una necesidad en el otro. ¿Qué quiere? ¿Qué está evitando?

Nunca le digas que se calme, será peor. Dejalo que suelte vapor y vos escuchá y respirá, por ahora. No trates de sonreír, para el otro puede ser tomado como que le estás restando importancia. Decile: contame más así puedo comprender mejor .

Nunca a la defensiva. Fácil decirlo, lo sé. No te está resultando fácil fumarte el maltrato o la mentira. Naturalmente vas a preferir ofenderte y querer defenderte. Acordate, no se trata de vos. Imaginate que eso que el otro tira es un objeto que está cerca. Enfocá en ese objeto y decite: pobre objeto, fijate el problema que tiene. Sacalo de tu línea de fuego.

No devuelvas odio con odio. Apuntar con el dedo, levantar la voz o faltando el respeto solo arroja nafta al fuego. Voz suave, monótona sin tapar el discurso del otro. Esperá a que el otro tome aire y pedile que te cuente más. Solidarizate. No discutas ni trates de convencer al otro de nada.

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Hasta acá hablamos de respirar, escuchar, pedir más información, despersonalizar y comprender el asunto aislado de la forma.

Del mismo modo, sin tocar al otro, comenzá a fijar límites usando frases como: No me maltrates, no me levantes la voz. Aun mostrándole la palma de tu mano como diciendo, suficiente.

Hacele caso a tu estómago para usar las herramientas alejadas del temor y del miedo. Tenés que permanecer flexible e ir probando porque el contexto con los que viene vos no lo conocés porque no vivís en su cabeza. Las personas, y sus mensajes son distintos.

El propósito es que la situación no te haga daño a vos y logres llevar la conversación al objeto, al hecho únicamente, despejando emociones y sensaciones que nublan la mirada.

Después, no te quedes con el rollo. Hablá con alguien (tu coach, por ejemplo) y contale.

Acordate que por un rato tuviste que frenar tu impulso de agarrarlo del cuello y necesitás liberar la adrenalina. Salí al aire libre y caminá. Si no podés andá al baño, descalzate y que tocen el piso frio con los pies desnudos y lávate manos, cuello y cara con agua fría, respirá y que el agua empiece a llevarse la carga que no es tuya.

Debrief: analizá qué hubieras hecho distinto y que sea un key learning para el próximo. Dominar esta práctica te prepara y eso no va a ocurrir solo. Necesitás salir del espacio de víctima, porque eso es lo que busca el otro y no se lo vamos a ofrecer.

Llamame y hablamos: 15 4043 9006.

 

Horacio Bellotti es Business Coach cetificado (International Coaching Federation) 
www.bellotti.com.ar

Coach Ejecutivo y Mentor para invididuos que se desempeñan dentro y fuera de organizaciones, que están interesados en llevar adelante cambios enfocados en: aprender a manejar el stress diario, quieran diseñar acciones concretas para llevar sus carreras hacia puestos de mayor responsabilidad ganando protagonismo,orientarse a los resultados, mejorar sus relaciones interpersonales, aprender a pedir, y construir una red virtuosa de contactos, explorando su interior para encontrar que hay una manera de vivir los procesos de carrera de manera eficiente y efectiva sin dejar la salud en el intento.

Está acreditado por ICF como Coach Asociado con una lista de clientes que incluyen todos los niveles de las empresas en farma, healthcare, consumo masivo. Asimismo, asisto a independientes y emprendedores a diseñar sus caminos alternativos.

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