17 de Agosto de 2018

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Qué pasará con el dólar en el mundo y en Argentina

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La opinión de los distintos fondos y bancos de inversión internacional apuntan a que en el largo plazo podríamos ver un dólar más débil.

El movimiento de tasas a nivel internacional generó un cambio significativo en las valuaciones de los activos.

Los flujos se movieron a nivel internacional y el dolar tuvo un recorrido alcista en lo que va del año, señala Julián Yosovitch en una nota para cronista.com.

Justamente, este desarrollo alcista del billete verde en el mundo generó presiones devaluatorias en los mercados emergentes y salidas de capitales de tales países hacia mercados centrales. Como siempre, resulta fundamental poder definir cuál puede ser el recorrido hacia adelante del dólar en el mundo y en Argentina.

Dentro del informe elaborado por Dracma SA, se destaca la opinión de los distintos fondos y bancos de inversión internacional que apuntan a que el largo plazo podríamos ver un dólar más débil, por las siguientes razones.

“Dado que los capitales generalmente fluyen hacia países en los cuales el crecimiento económico y el rendimiento de las inversiones son más altos, a medida que el liderazgo de crecimiento se desplace fuera de US, esperan que el dólar estadounidense se deprecie. El dólar estadounidense está saliendo de altas valoraciones, este proceso tarda de 5 a 10 años en completarse y estaríamos aún a mitad de camino. Para el banco de inversión Nomura si realizáramos un seguimiento en los últimos diez años, queda claro que estamos en un ciclo bajista.

La moneda tocó un mínimo en 2011, y desde entonces ha aumentado alrededor del 40% frente a una amplia canasta de monedas hasta 2017. Los factores que afectan estos cambios son una combinación de extremos de valuación, la dinámica de cuenta corriente y la política de la Reserva Federal”, sostienen en el informe de Dracma.

Por otro lado, del informe de la compañía se desprende que se espera que Estados Unidos tenga grandes deficit fiscal y de cuenta corriente en los próximos años. Eso significa que tiene una escasez de ahorros, y su déficit está financiado por ahorros extranjeros.

Dada la reciente aprobación de recortes de impuestos federales, junto con un mayor gasto del gobierno, el consenso en Bloomberg para el déficit federal de US se estima en aproximadamente 5% del producto interno bruto (PIB), y el consenso de déficit de cuenta corriente se estima en más del 2% durante los próximos dos años.

Ademas, en el mismo reporte resaltan la divergencia que existe actualmente en las tasas de interés entre la Reserva Federal y otros bancos centrales, como el Banco de Japón y el Banco Central Europeo. “Mientras que la Reserva Federal comenzó a disminuir en 2013 y a elevarlas en 2015, los otros bancos centrales todavía estaban flexibilizando; tal divergencia impulsó al dólar estadounidense al alza, permitiéndole apreciarse frente a otras monedas desarrolladas. Sin embargo, dado que la recuperación global sincronizada está en marcha y otros bancos centrales se están moviendo hacia la misma dirección, la FED ya no está sola en su política de ajuste, quitándole un apoyo importante a la fortaleza del dólar”, se destaca en el informe de Dracma.

Ahora bien, yendo a las monedas emergentes, la fortaleza del dólar observada últimamente estuvo marcada por fuertes caídas en monedas emergentes, principalmente Argentina, Turquía y Brasil. En este sentido, y en base a lo mencionado arriba en la nota, “si la debilidad del dólar reaparece pensamos que contribuiría a aliviar las presiones sobre estas monedas, pero la razón principal de sus caídas se encuentran en factores internos. Principalmente ligados a déficits fiscales y/o de balanza de pagos y a problemas estructurales propios de estas economías, lo cual sumado a factores políticos las hacen más vulnerables”, señalan en el informe de Dracma.

Por otro lado, se remarca que los países más vulnerables han sido al parecer aquellos con peores niveles de déficits gemelos. “La lira turca (TRY) y el peso argentino (ARG) son las monedas que más han perdido valor frente al dólar desde principios de año. Ambos países son muy vulnerables a un cambio en el sentimiento de los inversores, ya que poseen altos niveles de déficits gemelos, con un fuerte deterioro de cuenta corriente en los últimos dos años. Además, ambos países son importadores netos de energía por lo cual sufren los altos precios del petróleo”.

En una línea similar, Tomás Rebagliati, Portfolio Manager de Allaria Fondos también tiene una postura en la cual favorece un regreso de las debilidades del dólar a nivel internacional, escenario que podría generar una moderación en el proceso devaluatorio de las monedas emergentes.

“Entendemos que en lo inmediato es más importante seguir la evolución del Dólar Índex ya que el rally de 89 a 95 puntos del mismo, fue el mayor desencadenante de la salida de capitales de emergentes en este último mes y medio. Es decir, la caída de los bonos de emergentes de estas semanas no tuvo que ver con las suba de la tasa de los bonos de tesoro americano sino más bien con el rally del Dólar Índex a nivel mundial”.

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Mirando hacia adelante, el Portfolio Manager de Allaria Fondos resalta que, “respecto al dólar, tenemos una visión de mediano plazo bajista para el Dólar Índex el cual debería volver a depreciarse, buscando favorecer a monedas de emergentes. Esta evolución debería devolver los capitales a emergentes en general y a toda la región en particular. Los programas de estímulos fiscales de Trump van a generar un déficit importante en EE.UU. a la vez que, el fin del programa de estímulo monetario en Europa también va a favorecer a una suba de tasas gradual en la zona euro y que la moneda común se fortalezca haciendo que el dólar se debilite. Todo ello debería hacer que vuelvan capitales a emergentes”.

Finalmente, yendo al tipo de cambio local, desde Dracma creen que esta tendencia devaluatoria se acentuará, principalmente hasta casi finalizado el año.

“No vemos mas allá del ingreso de dólares por el préstamo del FMI, niveles de ingresos de dólares genuinos que contrabalanceen el atesoramiento local. Quizás la velocidad del movimiento pueda disminuir, pero creemos que las presiones alcistas podrían continuar. Las causas a esta proyección es que la existencia de una elevada expectativa sobre el efecto del acuerdo del FMI. Si las revisiones no se cumplen, podrían poner al país en un serio problema. Además, Lagarde se va en un año mientras que las metas de inflación de 22% a 12 meses y 17% en 2019 podrían ser demasiado optimistas, y no alcanzarse; cosa que ya ha sucedido recurrentemente”, señala el informe de Dracma.

Por otro lado, “creemos que para que el proceso devaluatorio se modere, el Déficit de Balanza de Pagos debe mejorar, siendo la manera más rápida vía Tipo de Cambio, ya que el incremento de exportaciones lo vemos bastante lento. Además, no sabemos cómo afectará el desarme de Lebacs en el futuro, ya que mucha gente podría juntarse con pesos que de no encontrar nuevos instrumentos. La Inflación persistente y una futura baja de tasas, podrían también contribuir a mayor demanda de dólares y vemos que aun persiste un importante contexto internacional adverso para emergentes”, cierran los analistas de Dracma SA.

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