16 de Diciembre de 2018

Para el mercado, todavía hay "tasas altas para rato"

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Distintos informes coinciden en que los niveles de tasas perdurarán por un tiempo para "hacerle frente a la elevada inflación".

Luego de la batería de medidas que decidió llevar adelante el Banco Central (BCRA) para enfrentar la tormenta desatada a partir de la suba del dólar y el posterior reflote inflacionario, el mercado comienza a recalcular lo que podría ocurrir en materia financiera, monetaria y económica de cara a fin de año y en distintos informes coinciden en que las altas tasas perduraran por un tiempo para hacerle frente a la elevada inflación.

En un informe elaborado por los analistas de Quinquela Fondos resaltan que es claro que la prioridad oficial en el corto plazo es la estabilización del mercado cambiario.

“Recién a partir de haber logrado ese objetivo el Gobierno podrá trabajar con posibilidades de éxito en la baja de la inflación y de la recuperación de la actividad económica. Especialmente tiene lógica que lo haga luego de la recuperación del tipo de cambio real, que alcanzó el 25% en el primer semestre del año. La inflación, que sigue siendo un objetivo muy importante porque castiga el poder adquisitivo, y la competitividad de la economía dejaron transitoriamente de ser la principal prioridad”, analizaron.

La inflación del mes de junio de 3,7% con una inflación núcleo de 4,1% fue muy elevada pero no sorpresiva en un marco donde en los 60 días anteriores el aumento del tipo de cambio alcanzó 40%, destaca Julián Yosovitch en una nota para cronista.com.

“La brecha entre inflación mayorista/IPC ha continuado ampliándose. Está en sus máximos de los últimos 2 años, y a partir que se estabilice el tipo de cambio comenzará a cerrarse, como ha sucedido históricamente, elevando el piso de inflación para los próximos meses”, sostienen desde Quinquela.

El Gobierno aspira a ubicar el costo de vida por debajo de las metas fijadas con el FMI, que van entre 27/32% para todo 2018 y para los especialistas de la compañía, será difícil que la inflación del año se ubique en ese rango.

“Dependerá mucho de la evolución del tipo de cambio en los próximos meses y de la profundidad de la recesión aunque podemos pensar que de incumplirse no debería determinar una suspensión de los desembolsos del FMI. La inflación de los próximos 3 meses debería continuar ubicándose por encima del 2% por mes”, agregó.

Sobre este punto, desde el Grupo SBS reconocen en un informe elaborado por los analistas de la compañía que los datos de inflación de junio fueron buenos.

“El nivel general ascendió 3,7% m/m, quedando en el centro del rango que indicaban las estimaciones privadas (3,5-4,0%). Con una inflación elevándose al 29,5% anual y llegando a su mayor nivel desde marzo de 2017, se está marcando un retroceso para la política antiinflacionaria del BCRA. Acelerada por la fuerte depreciación del peso en los últimos meses, la inflación núcleo ascendió a 4,1% mes a mes y alcanzó su valor más alto desde que se elabora el indicador nacional”.

Además, en el mismo informe apuntan que el resultado de inflación de junio verificó una marcada aceleración inflacionaria que más que nada refleja la depreciación del peso en los últimos meses. Un movimiento nada sorpresivo recordando que el tipo de cambio promedio ascendió 31,1% entre abril y junio.

“Por estas razones consideramos que un BCRA manteniendo una postura restrictiva será fundamental no sólo para calmar la volatilidad nominal sino también para minimizar el traslado a precios de la depreciación del peso, recordando que el passthrough será menor en la medida en que la política monetaria recupere credibilidad”, se señala en el informe de Grupo SBS.

Con la primera prioridad de estabilizar el tipo de cambio la conducción del BCRA bajo Luis Caputo está utilizando todo tipo de instrumentos a su alcance para el logro del objetivo fijado. En las cinco semanas que lleva su gestión el tipo de cambio ha bajado 1,5% luego de un mayo junio que tuvo una suba del 40%.

Estos instrumentos pasan por la elevación de encajes, por la suba de las tasas deLebac (elemento más relevante actualmente que la tasa de referencia) y por la emisión de instrumentos de inversión alternativos en dólares (Letes) y cláusula dual (dólar/peso) a efectos de evitar la dolarización directa de portafolios como sucedió especialmente en los 2 meses anteriores.

En el informe elaborado por los analistas de Quinquela se sostiene que el BCRA enfrenta, teniendo en cuenta ese objetivo, dos obstáculos principales. Uno (básicamente de stock) constituido por el elevado monto de Lebac y el otro radica en el desequilibrio del tipo de cambio.

“La baja del stock de Lebac de bancos es buscada por el BCRA para bajar el costo de financiamiento y disminuir la expansión de la base monetaria por intereses. La disminución del stock de no bancos busca, además de bajar el costo del BCRA, quitarse de encima un riesgo permanente, y que se explicita cada 35 días en las licitaciones, de potencial dolarización de portafolio que amenaza el equilibrio en el mercado de cambios tal cual ha pasado en los últimos meses. Este gradual desarme del stock de Lebac de no bancos llevará tiempo, deberá continuar en los próximos meses en forma gradual y requerirá mantener una tasa de interés bien elevada para disminuir el riesgo de dolarización”, señalan los analistas.

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Sobre este punto también agregan que no más de un tercio del total presenta un mayor riesgo de dolarización (inversores externos e inversores privados locales no bancos) aunque en el corto la actitud de esos inversores está más focalizada en recuperar parte de lo perdido en los últimos meses en términos de dólares.

El otro obstáculo que se le presenta al BCRA en su objetivo de estabilizar el mercado cambiario está en el desequilibrio que presenta el mercado de cambios desde principios de año aun sin considerar el proceso especial de dolarización de carteras. La oferta y demanda privada de divisas tuvo un cierto predominio de la oferta en gran parte de 2017.

Ello cambió en el primer cuatrimestre de este año pasando a un exceso de demanda de unos u$s 2.000 millones mensuales básicamente por caída de la oferta (inversión de portafolio de no residente/ préstamos financieros) más que por el aumento de la demanda (turismo/ atesoramiento). Ya en mayo en el marco de la corrida cambiaria ese desequilibrio pasó a más de u$s 6.500 millones.

Ese desequilibrio, que continuó muy elevado en junio debería volver a un valor no superior a los u$s 2.000 millones en el tercer trimestre a efectos de lograr un cierto equilibrio a partir de la oferta diaria de Tesoro equivalente a u$s 100 millones diarios (u$s 2.200 millones mensuales).

“De darse esto así se podría pensar en un mayor equilibrio en el mercado cambiario en este tercer trimestre en el marco de la oferta del Tesoro de u$s 100 millones diarios. Y vinculado a ello estará el timing del BCRA de cómo podrá mover las tasas de interés. De continuar este equilibrio, posible, en el cuarto trimestre ya en el marco de una oferta del Tesoro equivalente al desembolso del FMI (u$s 3.000 millones por trimestre) el BCRA tendría la posibilidad de disminuir las tasas de interés a efectos de bajar el costo de su financiamiento y con ello la emisión monetaria resultante y ayudar a comenzar un proceso de recuperación de la economía”, cierran los analistas de Quinquela en su informe.

A modo de conclusión y ante estas perspectivas, desde Grupo SBS esperan que la inflación cierre el año en torno al 33,5% anual (con estimaciones en el rango 32-35,5%) y la inflación núcleo alcance para fin de año niveles similares a los de diciembre 2017.

“Las perspectivas para el año próximo son un poco más alentadoras, con estimaciones que apuntan a niveles cercanos al 19%”, cierran desde la compañía.

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