13 de Diciembre de 2017

La demanda de créditos crece al doble de lo que sube el stock de depósitos

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Los préstamos aumentaron 45 por ciento en un año y los depósitos lo hicieron al 22 por ciento. Se duplicó el stock de hipotecarios, resalta Gustavo Bazzan en un reporte para clarin.com.

El stock de créditos crece al doble de velocidad que el stock de depósitos. Los datos de noviembre ratifican lo que viene sucediendo hace un año.

El mes pasado, en promedio, el volumen de créditos creció 4,8% contra octubre de 2017 y 45% contra noviembre de 2016. Por su lado, los depósitos crecieron 2,7% en noviembre contra octubre de este año y 22% contra noviembre de un año atrás.

Está a la vista: los créditos aumentan a una tasa mayor a la inflación. Los depósitos, por debajo de ese indicador.

Otra visualización posible de este fenómeno. Un año atrás, el stock de depósitos superaba en un 57% al stock de créditos. Hoy, esa relación cayó al 35%. En definitiva, un año atrás, los bancos tenían 1,57 pesos depositados por cada peso prestado. Hoy, tienen 1,35 pesos depositado contra cada peso prestado.

Se va angostando el colchón de liquidez de los bancos. Y por eso se observan más operaciones de las entidades financieras para hacerse de capital de trabajo: venden acciones en los mercados bursátiles (este año lo hicieron los bancos Macro, Supervielle y Galicia) o emiten deuda (HSBC, Ciudad, Provincia, entre otros).

Días atrás, el Banco Central emitió un informe donde calcula que a este ritmo, el colchón de liquidez de los bancos se agotaría en marzo del año que viene.

Las cifras del cierre de noviembre, que pueden ser consultadas en la base de datos del BCRA, dicen que, al igual que en los últimos meses, los créditos destinados a familias, tales como prendarios, hipotecarios o personales, son los que crecen a más velocidad.

El stock de créditos hipotecarios casi se duplicó en un año, llegando a los 114 mil millones de pesos el último día de noviembre, contra 58.000 mil millones de un año atrás.

Detrás de ese crecimiento de prácticamente 100% está, obviamente, el fenómeno UVA, que le abrió las puertas a mucha gente para tomar un crédito que le permita comprar su primera vivienda o cambiarla por una de mayor tamaño. Solo los ajustables por UVA tuvieron un crecimiento interanual del 60%.

Los prendarios -relacionados a la compra de un vehículo para uso particular o comercial- crecieron 70% en un año, y aquí también se observa una aceleración a partir de que los bancos implementaron la clausula UVA para financiar compras de 0km.

Es interesante lo que ocurre con los créditos personales (crecen al 59% interanual) y la financiación con tarjeta de crédito (25%). Los personales están ganándole terreno a la tarjeta porque a partir de la operación “precios transparentes” se redujo sensiblemente el uso de la tarjeta para comprar en cuotas.

Curiosamente, o no tanto, los que menos crecen son los créditos comerciales (adelantos al 21% y descuento de documentos al 46%).

Esto es porque las empresas son mucho más sensibles que las familias a la tasa de interés de corto plazo. La fijación de la tasa de política monetaria en el 28,75% tiene efectos más rápidos en estas líneas de crédito que en las que se orientan a las familias.

En los casos de individuos, la posibilidad de tomar un crédito a 30 años para comprarse una vivienda “tolera” una leve suba de la tasa de interés.

Igual habrá que ver que ocurre de ahora en adelante, dado un escenario en el que las cuotas están aumentando, para los nuevos créditos, por la suba de tasas. Justamente los bancos tienen que subir las tasas de lo que pagan a sus ahorristas para mantener la liquidez.

En definitiva, se van a terminar alineando a lo que pretende el Banco Central: que los bancos paguen por los depósitos a plazo fijo una tasa mayor a la de la inflación.

Fuente: https://goo.gl/qhJbNh

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