20 de Agosto de 2018

Se espera una consolidación del sector bancario de Estados Unidos

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Las tasas de interés más altas y los impuestos más bajos inflaron las ganancias de los bancos y dieron un fuerte impulso a las fusiones y adquisiciones.

Los bancos de Estados Unidos se mantuvieron mayormente ajenos a la ola de fusiones y adquisiciones de los últimos años.

Si bien cayeron los récords de operaciones en casi todos los sectores de la economía, los bancos grandes no hicieron casi ninguna; de hecho se achicaron en vez de ampliarse. Y la actividad de fusiones y adquisiciones entre los bancos chicos y medianos son unos 5607, según el último recuento ha sido moderada.

Pero cuando a principios de esta semana el Fifth Third Bancorp de Cincinnati reveló que compraría MB Financial de Chicago por u$s 4700 millones, las acciones de otros bancos de la zona de Chicago comenzaron a moverse también.

Wintrust, un banco chico con casa central en Rosemont, estado de Illinois, terminó la jornada con un alza de casi 4%, mientras que First Midwest de Itasca cerró 3% arriba.

Las implicancias son evidentes: después de años de poca actividad en fusiones y adquisiciones en el sector bancario, esta operación podría marcar un fuerte cambio.

Las condiciones para concretar fusiones y adquisiciones entre bancos son mejores ahora que en cualquier otro momento posterior a la crisis financiera. Las tasas de interés más altas y los impuestos más bajos inflaron las ganancias de los bancos, lo que les brinda a los equipos de gestión plataformas más sólidas desde las cuales contemplar una iniciativa radical.

Los datos que reveló la Federal Deposit Insurance Corporation demostraron que la ganancia neta de toda la industria bancaria en el primer trimestre aumentó 27%, comparado con un año atrás, y marcó un récord de u$s 56.000 millones.

El activismo de los accionistas resurgió y ya pide nuevas maneras de elevar los retornos en Ally Financial, Comerica, Citigroup, Morgan Stanley y Regions Financial, entre otros. Además, lo que es más importante, se produjo una modificación en el paisaje regulatorio.

Durante gran parte del período posterior a la crisis financiera, las agencias regulatorias en general miraban con mala cara cualquier transacción que hiciera a un banco más grande, más complejo y más difícil de controlar.

Varias combinaciones propuestas fueron abandonadas porque los reguladores se tomaban demasiado tiempo para aprobarlas, entre ellas la oferta de New York Community Bancorp para adquirir Astoria Financial y el avance de Investors Bancorp sobre The Bank of Princeton. Llevó más de tres años concretar una fusión de u$s 5300 millones entre M&T Bank de New York y Hudson City Bancorp de Nueva Jersey.

Ahora, bajo la administración de Donald Trump, hay claras señales de que la actitud está cambiando. El año pasado, la Reserva Federal facilitó la fusión entre bancos al elevar de u$s 25.000 millones a u$s 100 millones el umbral del tamaño de la operación que dispara una investigación regulatoria mucho más profunda.

Además de eso, la Fed está analizando un cambio en la manera en que califica los equipos de gestión de los bancos. Pasaría de una escala de cinco puntos a cuatro puntos. En la práctica, dijo Rodgin Cohen, presidente de Sullivan & Cromwell, eso significaría que muchos gerentes subirían del grado 3 ("menos que satisfactorio"), al grado 2 ("satisfactorio").

Otro estímulo para la consolidación proviene de la nueva ley aprobada el martes por el Congreso norteamericano que flexibiliza las normas aplicadas al sector bancario luego de la crisis financiera de 2007-2009. Esta legislación libera a los bancos chicos y medianos del cumplimiento de requisitos que aplican a entidades bancarias del tamaño de JPMorgan Chase y Bank of America.

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Los "ganadores" más obvios de estas modificaciones son los bancos regionales con activos entre u$s 50.000 y u$s 100 millones, dijo Quyen Truong, socia con sede en Washington de Stroock & Stroock & Lavan.

La ejecutiva explicó que esos bancos ya no deben cumplir con todos los "estándares prudenciales" de la Fed, que son requisitos más severos de capital y liquidez, mayores límites al apalancamientos, los comités de riesgo obligatorios y planes de resolución, además de ya no tener que hacer pruebas de estrés anuales.

Los bancos con activos entre u$s 100.000 millones y u$s 250.000 millones todavía tendrán que cumplir con las pruebas de estrés periódicas, pero estarán exceptuados de otros estándares más severos una vez transcurridos 18 meses desde la promulgación de la ley.

Todo eso sugiere que es probable que hay más adquisiciones y fusiones entre bancos. "Creo que estamos en un potencial punto de inflexión" dijo Cohen. "Hay incentivos positivos para hacer operaciones, y se eliminaron los obstáculos para concretarlas".

Fuente: Ben McLannahan / Financial Times

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