21 de Septiembre de 2018

Una argentina está entre las 25 latinas más influyentes

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Nacida en La Plata, Gaby Natale vive en Dallas (Texas, Estados Unidos) y desde hace 12 años produce y conduce, de forma independiente, el show SuperLatina, con el que ganó tres Emmy.

Llega sonriente a la entrevista en el lobby del hotel porteño donde se hospeda. Pide “un tecito” de manzanilla.

Habrá que decirle, en medio de la charla, que lo beba, que se le va a enfriar, describe Susana Parejas en una nota para cronista.com.

Tal es su entusiasmo cuando habla de su primer libro, El círculo virtuoso (Harper Collins), que debutó como número uno en tres categorías de Amazon: inspiración, autoayuda y negocios.

En el prefacio anuncia que es un libro “para soñadores, los rebeldes de corazón que ven más allá de las circunstancias que los rodean”. Es un libro autobiográfico, donde cuenta lo bueno y malo que tuvo que atravesar para cumplir su american dream. Pero también todo lo aprendido durante 12 años de entrevistas a personalidades tan diversas como Deepak Chopra, Carlos Santana, Manu Ginóbili y George H. W. Bush.

“Con cada entrevista iba creciendo y, sin darme cuenta, o sin proponérmelo, también iba absorbiendo, como una esponja, porque uno pregunta desde lo que le está pasando. Muchas veces te das cuenta de que todas las personas atraviesan desafíos similares en su camino al éxito. Entonces, lo que iba aprendiendo de estos referentes lo iba implementando también en mi vida. Por eso lo quise compartir en un libro”, afirma esta taurina que pudo festejar su cumpleaños (40) en su país luego de mucho tiempo.

Todo por un sueño

Gabriela Natale nació en La Plata, es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad de San Andrés y egresada de la primera camada de la Maestría en Periodismo de Clarín, en 2001. Con la crisis que atravesó la Argentina durante ese período, estuvo un año sin trabajar. Hasta que el destino le puso, como ella dice, “un timing bueno”.

Estaba ayudando a una amiga en un evento al que faltó la traductora, lugar que ocupó para salir del apuro. Desde allí, todo fue in crescendo en su profesión: se fue a probar suerte en los Estados Unidos, luego en México, y finalmente decidió instalarse en Texas.

Sus primeros pasos como productora y conductora de un programa –y propio– lo hizo desde un improvisado set que armó en un depósito de alfombras. Lejos de amedrentarse, persiguió su sueño. Hoy lleva adelante, junto con su inseparable marido y coequiper Andy, su show SuperLatina –se emite por Vme TV, el primer canal público estadounidense en castellano–, con el cual ganó tres premios Daytime Emmy.

“Se llama SuperLatina porque quería que fuera, desde el nombre, algo que apelara a lo mejor de nosotros, a nuestro superhéroe, por llamarlo de alguna manera. Ir contra los prejuicios de la representación de los latinos, especialmente de las mujeres”, aclara Natale, quien en febrero pasado fue elegida por la revista People en español como una de las 25 latinas más poderosas de los Estados Unidos.

En tu libro contás que el disparador para narrar tu historia de superación personal y triunfo profesional en los Estados Unidos fue salir de la zona de confort en la que estabas. ¿Por qué pensás que cuesta tanto librarse de ella?

Porque tenemos pánico de fallar, porque no nos damos permiso para equivocarnos o para arriesgarnos a equivocarnos. Pero también de ahí sale algo valioso muchas veces. La sociedad es tan exitista que constantemente nos presiona para que todo salga bien, sin errores.

Por eso, en el libro comparto un montón de momentos en los cuales las cosas no me salieron bien. A mí me encanta contar el lado be porque si no parece que todo sale fácil. Cuando competí por el Emmy a nivel regional –ahora ya estamos haciéndolo a nivel nacional– estuve 7 veces nominada, con el trasero pegado a la silla. Y decían: “El ganador es..., el ganador es...”. Así, me quedé 7 veces (risas).

Tardó pero el reconocimiento llegó…

Me encanta contar las cosas que no salieron bien, o que tardaron, porque estamos en una cultura de satisfacción o gratificación instantánea. Pero ningún camino que sea sólido y sostenible en el tiempo va a venir de manera instantánea. Cuando hablás con todos esos líderes que lograron no solamente algo extraordinario sino duradero en sus carreras, descubrís que nada es rápido, que han tenido subidas y bajadas. Y está bueno contarlo.

¿Cómo te convertiste en empresaria de medios hasta llegar a ser una de las 25 latinas más poderosas de los Estados Unidos?

Para mí, la parte de emprender nace de muchas cosas. Primero, por ser argentina, porque tenemos una cultura emprendedora importante. Crecí viendo que no solamente había productos de cadenas o canales importantes, sino de productoras independientes.

Segundo, por una necesidad expresiva. Excepto eso, ¡tuve que aprender todo! En los Estados Unidos hay muchos cursos gratis sobre cómo emprender y agencias de gobierno que facilitan el proceso a las PYMES. Y gratis, todo gratis. Entonces, con Andy nos metíamos en esos cursos de impuestos, de legislación, de planes de negocios.

También nos dieron unos consejos muy buenos para sacar nuestro primer crédito. Porque nosotros, como inmigrantes, tenemos la mentalidad de que no tener deudas es bueno, pero allá lo bueno es tener deudas y pagarlas porque eso construye tu perfil de consumidor y de emprendedor. Al principio me rechazaron cuatro bancos, hasta que me recomendaron pedirlo a cooperativas, que no tenían requisitos tan rígidos.

Cuando ganaste tu último Emmy, diste un discurso dedicado a “la gente que está resistiendo injusticias, misoginia, xenofobia y el aumento de la intolerancia”. ¿Te considerás una líder de los latinos, que ya son la primera minoría en los Estados Unidos?

Soy una convencida de que cuando estás en un momento o en un lugar especial, es un privilegio dar un mensaje de uno a muchos. En los Emmy estás con muchos ojos puestos encima, con toda la industria de la televisión ahí mismo, y para mí tenés que aprovecharlo para dar un mensaje que vaya más allá de vos misma. Al margen, siempre que puedo trato de dar un mensaje que eleve a la comunidad latina y a los inmigrantes en general, en favor de la diversidad y la igualdad.

¿El siguiente paso en tu carrera sería hacer un show de televisión en inglés?

Siempre me he desarrollado en la televisión en español, pero la verdad es que me encantaría romper barreras y que una inmigrante tenga su show en inglés. Es un camino, un deseo que lanzo al universo, un decreto. No es que tengo un contrato cerrado, pero esa es mi próxima barrera a superar: llegarle a más gente en más idiomas.

¿Qué es la ‘maternidad ampliada’ de la que te declarás militante?

En mi vida, la maternidad ocupa un lugar importante pero no inmediato. Tomé una decisión, que es abrazar una maternidad ampliada. Le puse ese nombre, que significa tanto el congelamiento de óvulos como la adopción. Esas dos formas son una declaración de independencia frente a una biología que no puedo cambiar. Tampoco quiero enviar el mensaje de que la maternidad es una obligación: es una elección. Las mujeres que eligen no ser madres ni son menos mujeres ni están incompletas.

Te fuiste a probar suerte a los Estados Unidos tras la crisis de 2001. Tu familia sigue viviendo en la Argentina, ¿cómo ves el momento actual?

Justo me tocó venir en un momento delicado. Más que una visión, te puedo decir un deseo: que la resiliencia de los argentinos nos haga salir adelante. En los Estados Unidos está también eso de la grieta –aunque no la llaman así–y siento que es más profunda que la de aquí.

Porque la grieta que se está atravesando es quiénes merecen ser ‘americanos’, quiénes merecen las responsabilidades, el mérito de quién vale más que el de quién. Entonces, si dos personas que hacen el mismo mérito no acceden a lo mismo por su color de piel o por su estatus migratorio, ya estamos hablando de una grieta a nivel humanitario.

¡Y es muy cruel! La grieta que surge en la Argentina es de modelo de país, pero hablamos el mismo idioma, tenemos la misma herencia cultural, no hay tensiones religiosas. Creo que si logramos salir de la mentalidad tribal y reconocer los aciertos de los que sentimos que están enfrente, vamos a avanzar un montón.

En el último número de la revista de Oprah (Winfrey) que leí, una nota me llamó la atención. Estaba titulada: “¿En qué podemos estar de acuerdo?”. Si empezamos a verlo de esta manera, creo que los argentinos podremos empezar a reconstruirnos.

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