18 de Abril de 2019

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Un premio para su perro generó un negocio de exportación

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Solo faltan días para que zarpe rumbo a China el primer embarque de alimentos veganos para perros de la Argentina. Para Osvaldo Ferrer ver su desarrollo en góndolas tan lejanas es increíble.

Con 62 años, los emprendimientos son como una zanahoria que lo hace seguir adelante, destaca Mariana Reinke en una nota para lanacion.com.ar.

Así entiende la vida Ferrer, que junto a Nora Navarro, su mujer, decidieron en el 2014 hacer un giro de 180°, armar las valijas en su Córdoba natal, cargar a dos de sus cinco perros, dos rottweiler, un setter escocés y dos bulldog francés (los otros quedaron con sus dos hijos) y venirse a Buenos Aires para un nuevo desafío.

Con una marcada tonada cordobesa, al licenciado en Comercio Exterior le da gracia que a su edad lo llamen emprendedor: "El nuevo proyecto de comida para mascotas hace tenga ganas de levantarme y seguir trabajando, en cierta manera estar vivo", cuenta.

Su historia con los cereales comenzó en 2002, cuando empezó a hacer preparados de alimentos para animales con proteínas de vegetales. Pero la relación con sus mascotas hizo comprender el vínculo estrecho entre aquello que comen los animales y su repercusión en la salud.

Así fue que luego de un tiempo de investigar los mercados en el exterior, creó un alimento balanceado proteico, 100% vegetal (soja y maíz), y en octubre del 2016 salió a la cancha a competirle a las grandes marcas de alimentos con proteína animal.

Con una inversión que ya lleva dos millones de dólares, las exportaciones de The Green Dog empezaron a fluir. "A fines de 2017, exportamos un contenedor de 22 toneladas a Estados Unidos (que gasta por año US$30.000 millones en alimentos para perros) y en 2018 tres contenedores (66 toneladas). También a Corea, Chile (dos camiones) y España donde en el catálogo del Corte Inglés ya figuran los productos", afirmó entusiasmado.

Pero este año, de la mano del gigante asiático, su negocio busca tener una rentabilidad que por ahora le fue esquiva. La apertura del mercado chino significa poder exportar sin límites, con una posibilidad de crecimiento exponencial y donde los hubs logísticos de ese país, permite hacerlo "a consignación".

Según Ferrer, dos cosas son signos de status en la clase media china: que un hijo vaya a la universidad y tener un perro. "Hoy China solo US$6000 millones en alimentos para mascotas, pero en este rubro tiene un crecimiento de 30% anual", dijo.

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Si bien el mercado interno solo representa el 20% del total de su producción, el año pasado el crecimiento de este tipo de productos holísticos y veganos fue de un 16%. "En un mes ya vendí el 40% de lo del año pasado", señaló.

Además de la digestibilidad, valor nutricional, libre de colesterol y gluten e hipoalergénico, el producto tiene una característica innovadora: el packaging es retornable y reciclable y con un vencimiento prolongado de dos años.

"Mi bolsa tiene una válvula que permite deja salir el aire pero que no entre, eso mantiene la calidad del producto y el vencimiento de dos años, es más cara pero le da perspectiva para el comercio mundial", indicó.

Hoy la empresa produce mil toneladas, pero aspira a que sean cinco mil. Vende en bolsas de tres y diez kilos, en tres versiones: adulto, cachorro y adulto mordida pequeña.

"No solo vendemos un 15% más barato de los productos premium de la competencia además, nuestro alimento, al ser 100% vegetal, se puede transportar junto a productos para consumo humano", observó.

Ferrer cree que el futuro de su negocio pasa por el e-commerce. A eso apunta. Pero solo no puede. "Para crecer necesito inversores que apuesten a este emprendimiento", concluyó.

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