19 de Diciembre de 2018

Empresas familiares y centenarias: claves para sostenerse entre vaivenes económicos

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Las firmas más antiguas del país destacan la importancia de diversificarse, especializarse y crear un plan estratégico a largo plazo.

Delfino Global, la empresa de logística y transporte, comenzó a operar antes de la consolidación del Estado argentino, cuenta Florencia Tuchin en una nota para apertura.com.

En 1838, Bernardo Delfino, un genovés vinculado al Reino de Cerdeña, recibió en el puerto de Buenos Aires a las embarcaciones sardas que llegaban a las costas rioplatenses, estableciendo al mismo tiempo, un tráfico con lo que hoy es Uruguay.

La empresa familiar, de 180 años, es una de las más antiguas del país y actualmente, ya se encuentra trabajando la sexta generación.

Tanto Delfino Global como otras firmas familiares centenarias tuvieron que atravesar las distintas crisis que impactaron en el país: el pánico de 1890, la Gran Depresión de 1930, el stop & go, la hiperinflación, el efecto tequila o el 2001. ¿Cuál es la clave para sostenerse durante más de 100 años en un país que se caracteriza por los vaivenes económicos?

“Lo más importante es estar diversificado tanto en los negocios como geográficamente. Nuestro core business fue cambiando mucho. Nos caracterizamos por la flexibilidad”, cuenta Julio Delfino, CEO de Delfino Global.

Atravesada por la historia argentina, Delfino Global fue adecuando e incorporando negocios de acuerdo al contexto. La empresa comenzó a desarrollarse como agente para la exportación de cueros.

A fin de 1800 tomó color el transporte de pasajeros, a partir de la llegada de inmigrantes. Luego, se incursionó en los cruceros. En la década del 50 volvió la carga a granel y en los años 60, se instaló una oficina en Ezeiza para desarrollarse como agentes de carga área.

Por último, en 2010, apareció la necesidad de brindar soluciones tecnológicas al comercio exterior. “Tanto la época del peronismo como la del kirchnerismo fueron difíciles para la empresa. En el primer caso, se nos asoció al gobierno alemán y Estados Unidos nos colocó en una lista negra durante un par de años.

En el segundo caso, no estuvimos de acuerdo con la forma de hacer negocios y en 2004 y 2005 comenzamos a operar en Uruguay y Brasil. En ese entonces, no cerramos en Argentina porque estamos posicionados en el largo plazo”, comenta Delfino.

En 1867, Adolfo Bullrich, quien fue Intendente de Buenos Aires durante la presidencia de Julio Roca, realizó su primer remate y de ese modo fundó Adolfo Bullrich y Cía. La empresa puso su foco en la venta inmobiliaria en el campo. Como conglomerado, la compañía tuvo una financiera, un departamento de arte, otro de venta de sangre pura de carrera y uno de exportación e importación. También, se desarrolló una inmobiliaria urbana.

“En 1970 hubo una división de los socios y los departamentos internos crearon sus propias empresas. Bullrich Campos permaneció como continuadora del Departamento Campos de Adolfo Bullrich y Cía.”, relata Sebastian Bullrich, presidente de la empresa.

Para el titular de Bullrich Campos, para adaptarse a los vaivenes económicos hay que especializarse cada vez más. “Hoy, la reconversión principal gira en torno a la tecnología”, enfatiza.

El abuelo de Juan Craveri, presidente de Laboratorios Craveri, fundó la empresa hace 132 años. Según cuenta, la clave para mantenerse a flote en el país fue mirar siempre por arriba de la crisis. “La planificación estratégica a largo plazo es la que le da el rumbo al barco”, destaca el ejecutivo.

“Los medicamentos no sufren caída del consumo, son bienes inelásticos. Por este motivo, las crisis internacionales como la mexicana o la rusa durante la década de los ‘90 no afectaron el consumo. Sin embargo, las crisis del 2001 y la actual sí. Este año proyectamos una caída del 5%. La mejor época fue luego del 2001 y hasta el 2009 dado que aprovechamos mejor que la competencia la recuperación que tuvo la economía”, afirma Craveri.

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La Bodega Luigi Bosca está transitando por la cuarta generación. El director de la firma, Alberto Arizu expresa: “En un país, donde se cambian las reglas es difícil sobrevivir, pero también surgen oportunidades para sacar algunas ventajas. En empresas con tanta historia, ya tenemos la habilidad de ir captando los ciclos económicos y nos anticipamos más que otras compañías”.

Según Arizu, un momento clave para la reconversión fue la década del ‘90. “Pasamos de producir vinos para el mercado local para dedicarnos al mercado global. Esto requirió un cambio enorme en la forma de producir y en la filosofía de trabajo”, explica.

Hace 132 años, en Córdoba, nació Porta Hnos. como fábrica de licores. Actualmente, como empresa B (es decir, de triple impacto) genera productos de consumo masivo, se convirtió en referente en la región en la producción de alcoholes de alta calidad, así como en desarrollos de ingeniería para la producción de bioetanol. Recientemente diseñó y construyó la única fábrica en el mundo para quimosina vegetal.

“El foco inicial no se perdió, se complementó y se diversificó a través de la innovación y la investigación permanente”, destaca el empresario José Porta.

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