19 de Junio de 2018

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De idea a plan: primeros pasos para emprender

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Por Andrés Budic. A menudo se suele escuchar de emprendedores el siguiente planteo: "Tengo una idea, pero no sé si puede funcionar y cómo darle forma".

La respuesta termina casi siempre con una repregunta: "¿Esto se te ocurrió anoche en una salida con amigos o lo venís pensando desde hace tiempo?" Esta distinción no es menor y muchas veces es la diferencia entre la concreción de ese pensamiento en un plan de acción para que luego se cristalice en un emprendimiento.

En definitiva, el primer punto que se sugiere a los emprendedores es reflexionar acerca de si esa idea es solamente un pensamiento fugaz o surge de haber detectado alguna oportunidad de negocio, algún nicho de mercado sin cubrir o a veces surge simplemente de un fuerte, inspirador y poderoso instinto.

Ahora bien, con tener una idea no siempre alcanza, demás está decir que cuanto más original y diferenciadora sea, más probabilidades existen que vea la luz y se transforme en negocio concreto.

La otra sugerencia es recurrir al círculo de familiares y amigos más cercanos para compartirla y contrastarla, pidiendo opiniones y sugerencias. Normalmente se suelen recoger comentarios honestos y muy valiosos, que permiten calibrar la idea y muchas veces hasta empezar a darle forma.

Superadas estas etapas, empieza otra fundamental: cuál vieja libreta de almacenero hay que empezar a poner negro sobre blanco algunos números y "jugar" un poco con ellos. Para eso hay que responder algunas preguntas básicas: ¿cuánto pienso vender de mi producto en el primer año? ¿y en el segundo? ¿qué gastos y costos voy a tener? ¿necesito contratar personal? y ¿requiero la compra de algún equipamiento?

Hay que visualizar el potencial negocio y expresarlo en forma numérica para determinar su viabilidad. No suele ser un ejercicio fácil, pero resulta primordial para ver si conviene avanzar o pensar en otra cosa. Eso sí, no hay que ser demasiado benevolente u optimista con las proyecciones, el realismo deber ser una guía permanente en este ejercicio para evitar males mayores más adelante. Si no se sabe cómo hacerlo, lo mejor es recurrir a algún conocido.

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Finalmente, si los números dan razonablemente bien, hay que volver a conversar con el núcleo de personas de mayor confianza para entusiasmarlas y para que resulten los primeros inversores del futuro emprendimiento. Difícilmente un banco les preste plata en esta etapa del proyecto. Se puede obtener financiación de fondos semilla o apoyo de entidades oficiales, pero normalmente no cubren toda la inversión.

En síntesis, se sugiere dar los siguientes pasos para pasar de una idea a un plan, a saber: 1) Tener una idea poderosa y ¡fija!, 2) Buscar sus aspectos diferenciadores y originales y 3) Compartirla y contrastarla con el círculo de personas más próximo, 4) Realizar un primer análisis numérico de factibilidad del emprendimiento y 5) Entusiasmar al mismo círculo para tratar de conseguir los primeros inversores.

El éxito no está aún asegurado, pero sin dudas con estos primeros pasos se habrá recorrido un trecho importante para concretar el proyecto soñado.

Andrés Budic es socio de AB Partners Finanzas Corporativas

Fuente: cronista.com

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