15 de Noviembre de 2018

Antes vendía pizzas y hoy lidera un proyecta que vale US$ 4 mil millones

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Hace diez años vendió su casa y movió a su familia a la otra punta de los Estados Unidos para fundar Credit Karma, una startup que hoy emplea a 800 personas.

Nichole Mustard no es la clásica emprendedora tecnológica de Silicon Valley: no aprendió a programar de chica, ni fue a Standford, ni trabajo como pasante en Google.

Ella trabajó en Pizza Hut y vivió en una pequeña habitación de Los Angeles.

Pero hoy es una de los tres fundadores de Credit Karma, una empresa que se dedica a realizar scoring crediticio y fue valuada en más de US$ 4 mil millones.

Nació en un pueblo rural de Ohio llamado Coldwater y estudió zoología en la Universidad de Miami. Al principio quería ser científica, hasta que se dio cuenta de que pasar el día con ratones en un laboratorio no era para ella.

Entonces decidió pasar los fines de semana viajando por los Estados Unidos en busca de un “lugar feliz” donde establecerse. Así fue que terminó en Los Angeles sin trabajo, ni techo, ni conocidos. Alquiló un departamento junto a un amigo y agarró el primer trabajo que encontró: supervisar a los nuevos empleados en Pizza Hut. Con su sueldo se compró lo básico: reposeras para el living y un colchón.

California le gustaba pero no se veía trabajando para la pizzería toda su vida. Entonces decidió combinar su pasión por las inversiones y las ganas de ayudar a la gente. Estudio para convertirse en una planificadora financiera y armó su negocio.

Pero nuevamente todo cambió. Se enamoró y su novia consiguió trabajo en Boston, por lo cual vendió su negocio y la pareja se mudó. Allí Mustard consiguió un trabajo de ensueño: se convirtió en la directora de ventas de la startup Compete.com, dedicada al monitoreo de tráfico web.

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Si bien la empresa terminó fracasando, allí conoció a Kenneth Lin, el cofundador de Credit Karma. Y luego incorporaron al tercero, al desarrollador Ryan Graciano, para lanzar la empresa. Por tercera vez, Nichole (foto) se mudó, esta vez a San Francisco, y aceptó vivir con la mitad de su sueldo de Compete.com para trabajar en su startup.

Con sus conexiones en el mundo financiero, lograron que TransUnion les de acceso gratuito a sus datos crediticios. Un periodista de American Banker escribió una nota sobre el plan de la empresa y se viralizó. Pasaron de tener 10 clientes por día a 10 clientes por minuto.

Lamentablemente, luego de una semana cargada de trabajo, recibieron una carta de TransUnion, informando que el fin del acuerdo. Tenían solo 30 días para resolverlo y tardaron 29 en conseguir una reunión con John Danaher, el presidente de la empresa.

Fueron con el objetivo de que la empresa siga en el proyecto, pero por suerte Danaher les dijo que el telegrama venía de otra parte de la empresa. El problema estaba resuelto.

Hoy, Credit Karma lleva levantados más de US$ 370 millones de distintos inversores, cuenta con 80 millones de usuarios y emplea a casi mil personas.

Fuente: infotechnology.com 

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